20 sep. 2009

Ella

Son las nueve de la noche. Empieza el ritual. Un vals de Johann Strauss reclama ser soundtrack de aquella escena.

Aviso luminoso de neon

Ella, al compás, cubre su rostro con una fina capa de polvo semejante a la tez de su piel. Las imperfecciones desaparecen frente al espejo. Problema resuelto.

Ceremoniosamente perfila sus ojos negros. "están demasiado pequeños". Los delinea en el contorno inferior y luego como por arte de magia engrosa y alarga sus pestañas. La promesa mediática se ha cumplido: "mascara espejismo te da pestañas más gruesas, abundantes y oscuras, además cuenta con fórmula anti-estática".

Con gran misticismo resalta sus labios, aquellos delgados y pálidos que ahora frente al espejo se vuelven brillantemente rosados y voluptuosos. Su satisfacción es única, ella está convencida de que serán "8 horas de color y humectación", porque usa: "Labial ultra color belleza ficticia", que tanto sale en revistas y está dermatológicamente probado.

Se mira en el espejo y falta algo. Algo tan natural como ella misma: Ruborizarse ante tal belleza. Eso no es problema.

Del armario saca su mejor atuendo. La noche lo amerita. Un corto vestido rojo ceñido al cuerpo vendrá bien con unos zapatos italianos de alto tacón.

Frente al tocador, se coloca lentamente el diminuto atuendo, mientras éste se ajusta a sus curvas, contrae su abdomen y oprime sus senos. Es noche del sacrificio ortopédico. Se calza sus zapatos y ya está lista para continuar.

Es su ritual y nada mejor que el sexto día de la semana para mayor solemnidad. Sus oídos sienten las pulsaciones rítmicas, sonidos de percusión sintetizados en compás de cuatro por cuatro. Ella está preparada para lo noche. Adiós a cualquier vals de Strauss.

Es una velada de sincronía corporal, de armonía con los beats, de lenguajes anatómicos, miradas, luces robóticas, lámparas de neón, neblina y nicotina.

Ella contorsiona su cuerpo, cierra sus ojos, alza sus brazos. La música la embriaga. Es su ritual, su veneración a la consola. Está sola y no le importa; siente la música. La mascara Espejismo se escurrirá por su rostro y los tacones italianos no podrán más y uno de ellos cederá.

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JAHIR CURREA LOZANO
Comunicador social, egresado de la Universidad de Cartagena, Colombia. Amante de las letras y la fotografía.
Cuento lo que quiero contar, sin límite de caracteres y a todo color.