Mostrando las entradas con la etiqueta Experiencias. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Experiencias. Mostrar todas las entradas

9 may 2013

El deporte y su sinónimo mediático

Sin lugar a dudas, en Colombia -y creo que en el mundo entero- el sinónimo de deporte es “fútbol”. Con solo sintonizar cualquiera de los noticieros nacionales o canales de deportes, lo primero que veo es ¡fútbol, fútbol y más fútbol! Y esta expresión ya me va sonando a nombre trillado de programa "deportivo”.  

Estadio-de-futbol-CenturyLink-Field

Es decepcionante ver en la televisión colombiana a personajes que se hacen llamar periodistas de deportes, ya que más bien parecen frustrados directores técnicos de la selección de fútbol de sus amores. Siendo ligero en estadísticas, puedo asegurar que el 80% de su agenda noticiosa es fútbol, con cuanto entrenamiento, torneo, copa, liga, liguilla, amistoso, eliminación y repechaje haya en el mundo entero.

Y es que hay que ver cómo se iluminan e inspiran, a la hora de tratar temas futbolísticos. Se convierten en físicos, matemáticos, estadísticos, historiadores, genios literatos con expresiones y términos rimbombantes, y como ya lo dije: Directores técnicos hasta las lágrimas. 

Su amor por la “esférica”, por el “onceno” de su alma, por el “horizontal” –ese otro arquero que evita un doloroso gol en contra- y aquel regocijo con el “bueno manejo de pelota” y con el público como el “jugador número doce”, los hacen merecedores de llamarse verdaderos periodistas deportivos.

Ellos asisten a cuanto evento futbolístico se realiza tanto en el ámbito nacional como internacional. Si no van los célebres presentadores, seguro habrá un reportero en el lugar de la noticia, especialmente en donde haya un colombiano, así sea un utilero en los camerinos. Si es así, saldrá una gran historia, y mucho mejor si el equipo al cual presta sus servicios gana el partido (de cualquier manera, el utilero quedará como un héroe por contribuir a la victoria de dicha selección).

Que se note la imparcialidad y el acercamiento a la objetividad periodística en el ámbito futbolístico, digo, deportivo. Los seis equipos de las tres principales ciudades del país y no hay más que contar. Si cualquier otro equipo triunfa o, más bien, casi triunfa en el exterior, ese sí es Colombia, una sola pasión, una sola camiseta, café y sombrero vueltiao para todos.

Sería “tolerable” si tuviéramos un buen palmarés en las competiciones internacionales o notorias participaciones en mundiales de fútbol, pero lamentablemente no. Siempre nos quedamos en el “casi somos campeones”, “se CORONARON en el segundo lugar”, en “agónico empate terminó el partido”, “no se concretaron las opciones de gol”, en fin, estos podrían ser titulares mediocres para resultados mediocres hechos por periodistas deportivos.

Camarografo-futbol

¿Dónde quedan los otros deportes? Ah claro, en los últimos minutos de la sección o en meras menciones sin imágenes de apoyo o sacadas de archivo, o simplemente omitidas. Es lamentable oírlos pronunciar apellidos de deportistas que no son futbolistas, muy lamentable. En especial en el tenis, donde ni los más destacados se salvan de tan ramplona pronunciación. Me atrevo a asegurar que podrían hasta confundir hoy en día a las hermanas Williams.

La cosa no para allí. Al parecer no han podido superar el legendario, evocado y venerado cinco a cero de Colombia frente a Argentina y su nostálgica celebración. Pareciera que hubiese sido la más grande hazaña de la selección nacional en toda su historia (o ¿lo fue?). Lo repiten una y otra vez en la mayoría de los actuales enfrentamientos entre estas dos selecciones, a tal punto de generarme lo que comúnmente llamamos “pena ajena”.

El resto de deportes solo cobran “relevancia” en rompimientos de records, curiosidades, premiaciones y en el evento deportivo más importante que se realiza cada cuatro años: Los Juegos Olímpicos, porque obviamente allí no solo se juega al fútbol.

Definitivamente el deporte tiene más que forjado su sinónimo mediático. Hablo por mi humilde experiencia como televidente y como desconocedor del fútbol pero aficionado a otros deportes.

Existen otras disciplinas para los aficionados, pero no para los periodistas deportivos. El análisis y los comentarios se dejan solo para el fútbol. El bilingüismo –y eso es decir mucho- solo da para el fútbol, la crónica solo da para el fútbol, en fin, es obvio que son periodistas de fútbol con una sección noticiosa de fútbol.

...

JAHIR CURREA LOZANO
Comunicador social, egresado de la Universidad de Cartagena, Colombia. Amante de las letras y la fotografía.
Cuento lo que quiero contar, sin límite de caracteres y a todo color.  

14 oct 2009

Un juguete escalofriante

Un helicóptero de la organización secreta "más famosa del mundo", perseguía desde el aire a un delincuente que huía en su Ferrari último modelo. El prófugo sorteaba todos los obstáculos que había en su camino: Montañas, muros y carros estacionados, al parecer adrede, en la mitad de su camino de huida.

En ese momento, cuando las balas empezaban a surcar los aires, en acción de ataque y defensa, un gran pato tenebroso aparecía en los cielos con un pico amenazante y una escalofriante mirada. Era retorcidamente tierno.

Howard El Pato

Al instante el helicóptero se convirtió en juguete y se precipitó a tierra, al igual que el Ferrari que quedó inmóvil. Las montañas y muros se transformaron en zapatos y almohadas; y el pequeño director de aquella escena se dio a la huida despavorido.

Hoy, años después, entro al cuarto de "los chécheres viejos" de mi casa y encuentro eso que se supone debe representar la época feliz de mi infancia: Ese gran pato de juguete que echó a perder muchas escenas de acción.

Sin embargo, esa "cosa" no evoca sentimientos muy agradables. En vez de transportarme a momentos de juegos y anécdotas felices, me recuerda tiempos de escalofríos y temor, aquellos que ahora me sacan una sonrisa burlona hacia tan absurdos sentimientos.

Era un extraño pato plástico de color café, suave y blando al tacto, con una mirada profunda y muy real, poco amigable podría decir aún hoy. Tenía un gorrito de bebé que agudizaba mucho más su mirada, por la sombra que proyectaba sobre sus ojos. Sentía que me acusaba de algo.

Recuerdo la tarde cuando tenía 5 años, cuando me lo regalaron con la mejor de las intenciones. Nunca le hice aprecio a tan "bonito juguete".

Así terminó esa cosa montada en una repisa de mi cuarto junto a una decena de juguetes más que ya no usaba. Desde allí sentía que aquel animal podía observar con muy buena perspectiva todos mis movimientos; y cuando me sentaba valientemente en el piso de mi cuarto a jugar a las persecuciones, no me atrevía siquiera a alzar la mirada por temor a que aquel animal se moviera, parpadeara o peor aún, graznara.

Todavía hoy, no recuerdo porqué nunca le dije a nadie el temor que le tenía a ese juguete escalofriante.

...

JAHIR CURREA LOZANO
Comunicador social, egresado de la Universidad de Cartagena, Colombia. Amante de las letras y la fotografía.
Cuento lo que quiero contar, sin límite de caracteres y a todo color.