2 jun. 2010

¡Cartagena para los cartageneros!

Castillo-San-Felipe-CartagenaPresentarse a alguien ajeno a nuestra vida se vuelve toda una actuación, mucho más cuando existe un interés. Vendemos una imagen, sofisticamos nuestro performance tan “desprevenido” y “espontaneo” con lo mejor que se tiene en el repertorio. Una sonrisa perfecta y medida desde las comisuras, un apretón de manos bien pensado, un tono de voz calculado en la entonación de cada palabra, el contacto visual, en fin…

Cartagena de Indias, una ciudad que se muestra al mundo, o más bien que es vendida al mundo, es un buen ejemplo de ello, de lo “histriónico” que se pude llegar a ser. Si, de mi ciudad quiero hablar.

No es precisamente de la imagen que proyecta Cartagena lo que quiero discutir en concreto, pero sí es un buen punto para empezar a abordar lo que quiero expresar: ¡Cartagena para los cartageneros!

Cartagena la turística, la heroica, la cultural, la de los grandes eventos, la amurallada la que todo el mundo quiere visitar. Es allí, donde la ciudad empieza a actuar. Ofreciéndose, vendiéndose al mejor postor con lo mejor de su repertorio, con la sonrisa de la reina o de la mulata, con el apretón de manos del gobernante de turno y con su inmenso patrimonio histórico.

Cuantas veces he visto como se privatizan los espacios públicos a los que todos los cartageneros tenemos derecho, ocasionándonos grandes molestias: Que los premios de TV, que el concierto de fulano, que los desfiles del reinado. El centro histórico se ha convertido poco a poco en un espacio para todos, pero de nuestras puertas hacia afuera.

Y Cartagena se sigue vendiendo. El auge de la inversión y la construcción se ha visto reflejado claramente en la ciudad. En el centro vemos nuevos hoteles que han abierto sus puertas a los turistas; espacios que antes eran propiedad de algunos cartageneros. Asimismo, encontramos establecimientos que libremente expanden sus límites a las aceras y plazas, pero Cartagena necesita venderse, mostrarse como el más acogedor de los destinos.

Presentarse con toda la parafernalia de los mejores hoteles y restaurantes en un centro amurallado que cada día lo siento menos de nosotros. Poco a poco lo veo convertirse como en un gran parque temático en donde se rinde pleitesía al de mayor poder adquisitivo.

Los nuevos proyectos urbanísticos son en su gran mayoría para las clases altas del país; y ¿qué pasa con la gran mayoría de los cartageneros?

Una ciudad que es elitista vende su “fisionomía”, sus calles y plazas para los eventos a los que pocos cartageneros podrán algún día asistir; construye casas para los que sólo vendrán en temporadas a veranear y se paraliza y se maquilla cuando algún ilustre llega invitado o tocando las puertas, cuando ya las tiene más que abiertas.

Cartagena no es sólo el centro histórico y ni el distrito turístico. La heroica comprende desde su recién urbanizada zona norte hasta “más allá” del barrio el Pozón y sus circunvecinos. Es por esto que digo: ¡Cartagena para los cartageneros! Construyamos ciudad para nosotros mismos también.

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JAHIR CURREA LOZANO
Comunicador social, egresado de la Universidad de Cartagena, Colombia. Amante de las letras y la fotografía.
Cuento lo que quiero contar, sin límite de caracteres y a todo color.