12 mar 2012

Behind The Laughter

No era tan idiota, o por lo menos era gracioso, y siempre con un buen argumento. Era más bien un ingenuo y torpe con suerte y de gran corazón -quizás eufemismos de la nostalgia-.

Homero-Simpson

Su voz era distinta, sus aventuras más interesantes, al final era reflexivo, a pesar de lo irritante que él podía ser. En fin, era un personaje de la mezcla hilarante de la sátira y la compleja realidad. Era más que el bufón de hoy.

Fue considerado el segundo mejor personaje animado de todos los tiempos según la revista norteamericana TV Guide en el 2002; y uno de los 25 personajes más influyentes de los últimos 25 años según el USA Today en el 2007.

Homero J. Simpson ha cambiado; ya no es el de antes. Él, toda su familia y Springfield en general no son los mismos. Definitivamente Los Simpson de temporadas pasadas eran mejores.

Si bien la ilustración mejoró considerablemente -los trazos más y mejor definidos, los colores mucho más brillantes y llamativos- no hay más que decir: Su esencia se ha perdido.

Homero pasó a ser un tonto sin gracia, evidente en su idiotez y con muchas escenas de torpeza gratis. Antes sus discursos eran “inteligentemente” torpes y lúcidamente creativos, contextualizados siempre en su realidad familiar y social. Era “creativamente brillante en su estupidez”, según las propias palabras de David Silverman.

“¡No soy un mal tipo! Trabajo duro y quiero a mis hijos. Entonces, ¿Por qué tengo que pasarme medio domingo escuchando cómo voy a ir al infierno?” Homer J. Simpson.

“Lisa, sino te gusta tu trabajo, no lo hagas. Solo ve todos los días y hazlo a medias, ese es el modo americano”. Homer J. Simpson.

Los Simpson se caracterizaban por su sutileza e ironía en muchas de sus líneas. Funcionaba en muchos niveles de humor. Eran versátiles, no como ahora: planos y sin gracia.

No solo eran palabras, también eran gestos, detalles y composición de la imagen en escena.

Las historias estaban muy bien escritas. Recuerdo como una situación inicial totalmente distinta conllevaba a la historia central del capítulo. Ingenioso. Al final siempre había un mensaje en donde se veía la humanidad y nobleza de Homero y lo más importante la unión familiar que siempre los ha caracterizado a pesar de los problemas.

 Homero-Simpson

Ahora los capítulos son descabellados, cargados de chistes evidentes – nada que ver con la sutiliza de antes- y ridículamente absurdos que obligan incluso a modificar ciertas características de los personajes en función de los capítulos en donde ya no vemos los problemas de la vida cotidiana tan bien estructurados en el contexto de un Sitcom.

Ni mencionar el desafortunado cambio de esos otros protagonistas. Aquellos que prestan sus voces para dar vida a los personajes. No hay duda que las mejores voces eran las de la versión latinoamericana con el mexicano Humberto Vélez (Homero), que, por cuestiones presupuestales, han sido cambiadas y, como si fuera poco, ahora los personajes parece que quisieran imitarse a sí mismos. Ya esto es un tema ajeno a los guiones y a Matt Groening.

Sin duda alguna esta es una serie que se ha vuelto muy comercial, aun cuando ya lo era, con la única diferencia de que ahora diera la impresión de que ellos lo saben y lo demuestran: “Somos famosos, somos divertidos y vendemos”. Todo llega a tal punto que pareciera una parodia mal hecha de sí misma. Muchos clichés y un gran vacío que deja lo light.


¡Sálvalos Jebús!

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JAHIR CURREA LOZANO
Comunicador social, egresado de la Universidad de Cartagena, Colombia. Amante de las letras y la fotografía.
Cuento lo que quiero contar, sin límite de caracteres y a todo color.